Así la Gugui terminó en el Carrefour comprando pilas y el cable para bajar las fotos, y yo me fui a buscar una casa de cambio; encontré miles: todas cerradas.
Lo hablamos a otro amigo, esta vez un jujeño, el Javi Gronda, que nos esperaba en San Salvador para tomar un café.
Cerca de las 4 de la tarde se dio cita el encuentro entre cuatro cuervos, y la charla discurrió entre lo social de nuestra profesión (donde la Gugui tiene ventaja), la ética profesional y recomendaciones más que precisas de un conocedor de la zona (diría el Javi: "cuando vayan al Norte") ¡Más al norte! Estábamos ya en Jujuy con 1.200 km en el lomo.
Y partimos nomás para Purma, previo... una parada "reparadora" en el Hotel-Spa Terma de Reyes (recomendable). Averiguamos precios en Purmamarca y decidimos seguir hasta Tilcara, cayendo ya la noche.
De suerte encontramos lugar en el Hostal-Camping "Pukara" donde paramos en una habitación dado: el estado calamitoso de la carpa (empapada), el cansancio de los viajeros, y el próximo paso a Chile por venir.

Dormimos, mucho, luego de un exquisito arroz, en la misma pieza (la Gugui ya con el pijama puesto) (Dice la Gugui: estaba apunada che!).
La mañana del 19 empezó con ducha y recorrido por el Pukará (donde abundaron las fotos de Llamas y Vicuñas), matecitos en la pirámide, y vuelta al pueblo recorriendo ferias (próximas víctimas del consumismo). El almuerzo fue un clásico: salchicas con puré. ¡Ex-qui-si-to!
(Siestita...)
Y salimos para Purmamarca, donde más ferias nos esperaban, y nosotros felices por reencontrar el Sol (pusimos la carpa a secar en el Hostel antes de salir). Compritas: la primera para Martina, otros mates, avistaje lejando al Cerro de los Siete Colores y regreso.
De vuelta en Tilcara, nos propusimos una super cena aniversario: ¡Carne!. Hicimos unas costeletas a la parrilla con ensaladas (de nuevo dentro de la habitación) y liquidamos el vino que habíamos abierto la noche anterior. Ordenamos todo, bajamos las fotos a la compu, hicimos números y a dormir.
Mañana del 20. Bien temprano, con ducha y el Golfito preparado, partimos hacia el Paso de Jama (desayuno con mates y galletas en el camino).
La primera cuesta a Susques fue bien difícil, entre 2ª y 3ª, máximo 50 km/hs, y mucho te de coca y trimate para la Gu, mientras yo coqueaba. Los paisajes desde el camino fueron imperdibles (amén del apunamiento de mi socia).
Terminada la primer cuesta, y cerca de 4000 mts. sobre el nivel del mar, cruzamos las Salinas Grandes, con parada y foto incluida. Más adelante cargamos n
afta (la más cara del mundo: $ 4 x litro) en Susques, y derechito a la Frontera.Parada obligada en Migraciones y Aduana, donde nos recargaron el Termo. Un grupo interesante de Brasileros en sus tremendas motos adornaban el paisaje.
Y de ahí... derechito por el medio de la Cordillera, entre más Llamas salvajes (y no tanto). Plena puna. Unos 10 km y empezó la ruta chilena, que nos esperaba con otra gran cuesta de 2ª y 3ª.
Comenzamos a bajar. Desde lo alto se ve el Desierto de Atacama, y el camino que obliga al rebaje, también llena los ojos de colores y paisajes.
Y la aduana chilena que preocupaba a la Gugui (cuando se despertaba de sus "siestitas").
Promediando los 1.800 km llegamos a San Pedro, donde (¡por fin! alivio para la Gu) estaba Migraciones y Aduana. Nos revisaron el Golfito para ver si teníamos alimentos, y seguimos nomás.